Por Soledad Pérez Mateo. Articulo completo.
La domesticidad, entendida como el conjunto de nuevas actitudes y prácticas sociales centradas en el ámbito de la casa, constituye una manifestación genuina del siglo XIX. En este sentido, los objetos que “habitan” una casa indican su pertenencia a un universo domesticado, a un modo particular de representación de lo privado, a un sistema de significados en el que lo público y lo privado interactúan, a una praxis cotidiana, a una polaridad de ámbitos y de géneros.
