REVISTA ESTUDIO DEL MUEBLE nº28, mayo 2019

Portada Revista 28

SUMARI

  • 5-9 Notícies de l’Associació
  • 10-15 Descobrint el taller Salat Hermanos. Una primera aproximació
  • 16-23 Los apartamentos de Barba Corsini para La Pedrera
  • 24-30 El mobiliario cubista checo
  • 31-33 La armadura de pozo del Museo Frederic Marès
  • 34-36 Entrevista con Pedro Feduchi
  • 37 Novedades bibliográficas
  • 38-41 Una estantería salvada de los apartamentos de La Pedrera

Directora: Rosa María Jiménez
Comité editorial: Àngels Creus, Joan Güell, María José Balcells, Núria Gil, Mónica Piera, Núria Ruiz
Coordinación y publicidad: Verónica Rejón
Disseño y compaginación: Fons Gràfic
Corrección lingüística: Mercè Bolló
Impresión: Arts Gràfiques Alpres
ISSN: 1887-0511
ISSN digital: 2339-9325
Depósito Legal: B-30424-2005

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Los artículos del presente número nos llevan a reflexionar sobre la importancia de los fondos documentales como fuente de información para el estudio del mueble. No es ninguna novedad afirmar que los documentos de talleres, diseñadores y empresas nos permiten recoger un tipo de datos que son difíciles de obtener por otras vías. Si bien los propietarios suelen preservar las fotografías, en cambio los documentos, sobre todo los libros de cuentas, rara vez llegan a nosotros. La concienciación sobre su interés es el primer paso para salvarlos, pero para que un fondo sea útil a los investigadores requiere labores que deben llevar a cabo profesionales. Estamos hablando de clasificar, restaurar, custodiar y asegurar la consulta física o digital, procesos que lógicamente superan a los propietarios, tanto por la envergadura del trabajo como por su coste. Es aquí donde los archivos juegan un papel determinante, aunque, teniendo en cuenta que su capacidad humana y económica es limitada, necesariamente deben seleccionar los fondos que conservan. Desgraciadamente, los archivos no lo pueden guardar todo. Así, ya sea por desconocimiento o desidia de los propietarios o por el obligado criterio de selección de los archivos, una parte de la documentación se ve abocada a desaparecer. Reducir la cantidad debiera ser el objetivo de todos. La solución pasa por la cooperación entre lo público y lo privado, y requiere también de la implicación de fundaciones culturales, del soporte de empresas y particulares. El hecho de que el estudio del mueble sea un campo muy minoritario no debiera disuadirnos de llevar a cabo iniciativas, ya que de ello depende el futuro de las investigaciones