El palo rosa es uno de los árboles maderables comercialmente más importantes de Brasil, con usos que van desde el utilitario hasta un nivel decididamente superior. Es una opción popular para la tornería y se utiliza en muebles y armarios de todos los precios, desde diseños sencillos hasta los de alta gama. La madera puede producir bellas figuras, y con frecuencia se corta en chapa decorativa.
También conocida como peroba rosa o peroba común, por mencionar algunas de sus denominaciones, la especie se ha comparado con el haya europea y el roble americano y comparte muchos de sus mismos usos, aunque por la amplia variación de fuerza no se suele considerar candidata para aplicaciones de flexión de vapor.
Aunque también se denomina palo rosa, los verdaderos palos de rosa pertenecen al género Dalbergia, y pese a la similitud de sus características macroscópicas, tienen distinta estructura y son identificables entre sí con un análisis anatómico de las maderas.
Notas históricas
NOTA
ESTA REFERENCIA ES PARA LOS DENOMINADOS PALOS DE ROSA DEL GÉNERO DALBERGIA:
Palisandro y palosanto son sinónimos. Palisandro viene de la palabra francesa palissandre, que es como se conocen en el país vecino las maderas del género Dalbergia sp. Palosanto es la forma procedente del castellano. El palo rosa pertenece a la misma familia, pero es una variación. Todas las clases de palisandro pertenecen al género Dalbergia, y son de la misma familia de las leguminosas como el laburno y la robinia. Las especies de Dalbergia que se comercializaban con el nombre de palisandro se desarrollaban en América del sur y del centro, África, India, Birmania y Tailandia. Son maderas densas, resistentes y duras, y tienen un color pardo oscuro o pardo rojizo. En este caso, hay que recordar que se trata de una especie totalmente distinta de la Dalbergia, aunque sus características macroscópicas y su nombre puedan prestarse a confusión.
El palisandro rosa o palo de rosa se importó desde América del sur, en concreto desde Brasil y Honduras, ya desde el siglo XVI. No obstante, su uso empezó a popularizarse en las marqueterías de plumeados del siglo XVIII francés, que se extendieron por el resto de países. Por otro lado, también se realizaban marqueterías con motivos romboidales y polilobulados a medida que avanzaba el siglo XVIII hacia el neoclasicismo.
La segunda mitad del siglo XVIII se considera uno de los momentos de más esplendor de la ebanistería en España (SÁNCHEZ 2021: 54-99). Durante los reinados de Carlos III y Carlos IV la importación de maderas finas y exóticas fue muy relevante, así como la producción de mobiliario con marqueterías finas en los talleres reales de ebanistería. Entre las maderas de las primorosas marqueterías encontramos, entre otras, el palo rosa, el palo violeta, el limoncillo de Ceilán, madera de árboles frutales, etc.
En Cataluña y en España, durante la segunda mitad del siglo XIX, se lleva a cabo una mirada constante a los estilos del pasado, concretamente al rococó francés Luis XV (GÜELL 2014: 302-307). En dichas interpretaciones, los artesanos utilizaban buenas maderas exóticas importadas, como el palisandro rosa, para realizar pequeñas aplicaciones y marqueterías.
El palisandro rosa junto con el palo violeta, conocido también como palisandro de Brasil, tuvieron un gran protagonismo en la transición francesa del barroco al rococó entrado el siglo XVIII. A diferencia del estilo predecesor, el rococó buscaba más una gama cromática con el objetivo de conseguir una armonía de colores que el contraste impactante del barroco. Dicha armonía se alcanzaba cubriendo el mueble con chapas de maderas exóticas de tonalidades agraciadas como el palisandro rosa o el violeta, combinadas con maderas claras, como el boj, en la mayor parte de casos sobre estructuras de roble.
En el caso de Inglaterra, el palisandro rosa se empieza a utilizar a partir de 1800 (RODRÍGUEZ 2006: 259).
Italia, gracias al puerto de Nápoles, uno de los más importantes de la península, tenía acceso a maderas exóticas como el palisandro rosa o el palo violeta que permitían a sus artesanos decorar el mobiliario del siglo XVIII con marqueterías exquisitas. En los muebles de alcoba, despachos y tocadores es donde los ebanistas lucían sus técnicas con piezas que se diferenciaban del resto de producción mediterránea (PIERA 2020: 50).
Durante el modernismo catalán, el palo rosa también tuvo cierta presencia en las marqueterías, y Mainar destaca sobre todo las del mueblista y diseñador Gaspar Homar (MAINAR 1976: 341).
Definiciones
Nom científic
Aspidosperma polyneuron
Nom comú
Palo rosa (Es), Pal rosa, peroba rosa (Cat), Peroba rosa (En), Palo rosa (Fr)
Família
Apocynaceae
Procedència
Nordeste de Argentina, Brasil, Paraguay
Distribució geogràfica
De Colombia a Paraguay y Argentina
Color
El color de la madera del duramen va del amarillo al rojo asalmonado, a veces con rayas más oscuras de púrpura o marrón. La madera de la albura, de gris a amarilla, no se desmarca bruscamente de la madera del corazón. El color tiende a oscurecerse con la edad.
Fibra
Generalmente recta o ligeramente irregular o entrelazada.
Gra
Fino y uniforme.
Duresa
1,670 lbf (7,450 N) en el test de Janka.
Densitat
Semipesada, tiene un peso específico alrededor de 755 kg/m3 (fuerte y resistente).
Durabilitat
Clasificada como duradera respecto a la resistencia a la desintegración, aunque es vulnerable al ataque de termitas.
Impregnabilitat
Sin datos.
Usos
Chapa, muebles, ebanistería, construcción general (dentro del rango natural), suelos, tallas y objetos torneados.
Preu/disponibilitat
El palo rosa es cada vez más escaso. Los precios deberían estar en el rango medio-alto para una madera dura tropical importada.
Propietats tecnològiques
● aserrado - fácil (con frecuente desgaste de herramientas)
● chapas - sí
● mecanizado - fácil
● encolado - fácil
● acabado - fácil
● clavado y atornillado - fácil
El palo rosa ha sido denunciado como sensibilizador. Normalmente, las reacciones más comunes incluyen simplemente irritación ocular, cutánea y respiratoria, así como náuseas y síntomas similares al asma. Generalmente, la madera verde provoca las reacciones más pronunciadas, mientras que la madera seca pierde gran parte de su toxicidad.